
Antes Guatavita quedaba donde hoy descansa el embalse Tominé, creado para surtir a Bogotá y los pueblos cercanos de energía eléctrica. Sus mayores atractivos son los paseos en lancha hasta la isla en medio del lago o la práctica de deportes náuticos como el kayak. En el fondo del embalse está dormida y sumergida la antigua Guatavita, con cada una de sus casitas blancas recubiertas de musgo y moho color verde esmeralda.
En Tominé pueden hacerse caminatas alrededor del embalse o cabalgatas al lomo de un equino de raza colombiana e incluso de una noche de camping. Ya que esta tierra está llena de historias, ¿por qué no visitar el museo indígena y descubrir la cultura que ocupó buena parte de Cundinamarca?
No hay comentarios:
Publicar un comentario